sábado, 11 de abril de 2009

La Feliz: Camino hacia Videla

24 de Marzo de 1976, la Junta Militar toma el poder. Esa democracia que pendía de un hilo concluyó en la etapa más funesta de la historia Argentina. Pasaron más de 30 años para comenzar a cuestionarse lo que sucedió en aquella época. ¿Cómo una ciudad de 600.000 habitantes tuvo el mayor número de centros clandestinos? ¿Qué importancia tenía Mar del Plata para que los militares lleven a cabo tamaña represión? Este proceso no fue simple casualidad.

Si bien no se tiene muy en claro el primer eslabón de la cadena, se puede ver claramente que la aparición del CNU en la ciudad fue clave para comprender lo que será una gran ola de violencia que terminaría con el genocidio dictatorial.

La Concentración Nacionalista Universitaria
El CNU “había nacido en la ciudad de La Plata en 1967 bajo inspiración del filólogo tradicionalista Carlos Disandro, docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, con una orientación nacional-falangista, reivindicándose como auténticamente peronista”[1]. Este personaje, desconocido por muchos, fue “delegado de Perón en los ‘60”[2]. Tres años más tarde se instalaría esta nueva agrupación en la ciudad. Es importante mencionar que la mayoría de esos primero integrantes provenían del grupo Tacuara y, especialmente, del núcleo de estudiantes del colegio Peralta Ramos.

El líder de la CNU nunca estuvo claro. Lo cierto es que una vez instalada la agrupación en la universidad privada católica, comenzaron enfrentamientos entre los grupos políticos del momento. A diferencia de otras ciudades, el CNU en Mar del Plata operó con la derecha fascista de la Triple A. Los asesinatos y el apoyo militar, posteriormente, fueron las fuerzas de coalición que se llevaron a más de 24 víctimas.

En este punto es necesario hacer un paréntesis y decir que el proyecto gestado por la dictadura autodeterminada “Revolución libertadora” y aplicada en ley por Arturo Frondizi fue el responsable de la creación de las universidades privadas. El polémico artículo 28 del decreto – ley 6403 habilitó las licencias para crearlas. Desde allí surgió el famoso eslogan “laicas o libres” y se gestaron masivas movilizaciones estudiantiles. Es necesario este hecho clave para entender la polarización del movimiento estudiantil marplatense. Para 1970, La ciudad tuvo dos universidades, la católica cuyo titular era el obispo Eduardo Pironio y la pública que dependía de la provincia.
Este panorama educativo fue un elemento importante para la inserción del CNU y la puja de intereses para establecer el control sobre las carreras, entre las que se destacaba la de Derecho.

El activismo de las facciones armadas de izquierda

Mientras la CNU se instala por la década del 70, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) se empezó a gestar en la ciudad a partir del IV congreso de ese partido. El sector encabezado por Nahuel Moreno se separó del liderado por Roberto Santucho. El PRT La verdad, correspondiente a la primera facción, fue el sector más popular en Mar del Plata. A tal punto que se convirtió, años más tarde, en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) con unos 200 afiliados.

Durante los primeros años de la década del ’70 se realizaron diferentes acciones manifestándose en contra de la dictadura de Lanusse. Tomas en las facultades, movilizaciones, recurrentes asambleas y acciones armadas. Tanto los Montoneros, las diferentes facciones peronistas de izquierda como el Partido Revolucionario de los Trabajadores harán una militancia muy activa en la ciudad. Tal es así que los comandos “Ramiro Leguizamón” y “José Luis Castrogiovanni” del ERP eran los responsables de hacer las siguientes operaciones: Reparto de los alimentos, útiles escolares, recuperación de armamento, expropiaciones, pintadas, plantadas de banderas, entre otras.

El 23 de Mayo de 1972 el diario La Capital publicó un comunicado que decía: “El ERP te hace entrega de un portafolios con útiles escolares al igual que a tus compañeros por un valor total de 160 mil pesos moneda nacional. Este dinero es parte del que se expropiara al Banco Nacional de Desarrollo, es decir, el dinero que quitamos a los ricos para que vuelva al pueblo; en ropas, zapatos, medicamentos. Esto que te entregamos no lo debes tomar como un regalo, tienes que saber que a tu papá le cuesta mucho comprarte todo lo que necesitas, porque aunque trabaje mucho, su patrón se queda con la mayor parte de lo que produce”.

En el ámbito cultural surgieron dos personajes que se terminarán vinculando con el ERP, el director Gregorio Nachman y el actor Luis Conti. Si bien se negaba la participación orgánica de quién hoy da nombre a una de las salas del Teatro Auditórium, el 19 de junio de 1976 fue secuestrado con ocho militantes más. Torturado y desaparecido, el cuerpo nunca se encontró.
Por otro lado, no se realizaron acciones armadas de relevancia en la ciudad pero si hubo participación de militantes marplatenses en, por ejemplo, la batalla de Monte Chingolo. El 23 de diciembre de 1975, el ERP planeó tomar el Batallón Domingo Viejobueno de esa localidad para nutrirse de arsenal militar.

Después de una larga lucha, la victoria cayó de manos del ejército al recibir los apoyos de Regimiento 3 de La Tablada y el Regimiento 1 de Palermo. Carmen Gloria Sánchez y Francisco Javier Blanco, los marplatenses, cayeron en combate tras recibir dieciocho impactos de bala y veintiséis respectivamente. En el ámbito local, la muerte de Silvia Filler en 1971 abrió un nuevo panorama entre las distintas facciones de la ciudad. “En Mar del Plata, los que comienzan con la violencia directa son los del CNU asesinando a Silvia Filler. El clima de guerra era insoportable. Seis meses después de la muerte de Filler, los heridos son desaparecidos por el ejército, mientras que un movimiento de base peronista mata a Piantoni”[3]. Con la muerte de la estudiante universitaria aumentarán los enfrentamientos.
La Impunidad

6 de diciembre de 1971, un día que cambiará el panorama histórico de la ciudad. Silvia Filler se encontraba en un bar llamado Colombia con unas amigas. Se replanteaba una y otra vez si participaba o no de la asamblea, los padres no querían que vaya. La responsabilidad política y social predominaron en su elección. Minutos más tarde, ella se hace de la partida y la asamblea comienza. Un grupo de participantes se retira porque inician las discusiones políticas. Mientras esto sucedía, desde 25 de Mayo casi San Luis sale un grupo armado de la casa de un miembro de la CNU (cadenas y revólveres), ingresan a la facultad, disparan a mansalva y se van.

“Ella cae, no muerta, pero con un gran derrame cerebral” relata Susana Méndez. Seis meses más tarde “se decide ponerle nombre al aula de la asamblea como Silvia Filler. En el momento en el que estábamos todos, llega la policía y se llevan presos a los heridos de aquél episodio” agrega Susana. Una estudiante sin vinculación política, una militante independiente y comprometida asesinada por la impunidad. La facultad fue tomada por los estudiantes casi por una semana, “había asambleas todos los días y por las noches hacíamos guardia”, la CGT y las diferentes facciones obreras salieron a la calle para protestar por ella, la sociedad conmocionada: “El entierro de ella fue impresionante. Todavía no he visto una marcha, ni siquiera por los derechos humanos, que fueran tantas personas. Eran cuadras y cuadras”[4].
El Asesinato de Piantoni

20 de Marzo de 1975, un Peugeot 504 hace una maniobra brusca, intercepta el camino de un Citroën. Se descarga una ráfaga de disparos. Ernesto Carlos Piantoni de 31 años muere en el acto. Ese mismo día su esposa daba a luz a María Mercedes. Los diarios vincularon directamente a los Montoneros pero surgió otra versión cuando se desarrollaron los Juicios por la Verdad. Sea cual fuere, sin duda fue un acto de ajusticiamiento, Piantoni era un dirigente importante del CNU, muy cercano al comando asesino de Filler. Según las declaraciones del periodista Amilcar Gonzalez: los militantes del CNU en el velatorio de Piantoni juraron “100 por 1”. La violencia no tenía fin.

Conclusión: Más de 30 años después
La historia, según los manuales, cae en las fechas y los nombres. Poco se enseña en los colegios sobre los problemas coyunturales nacionales. Y Mar del Plata en los procesos históricos no existe. Según Cesar Román, Vicedirector de la Escuela Técnica Nº2 y ex detenido-desaparecido: “Las únicas escuelas que trabajaron este tema fueron: Mariano Moreno y la Técnica número 3”.
Luego de hacer una gran síntesis sobre el período comprendido entre la dictadura de Lanusse, pasando por Cámpora y concluyendo en el comunicado número 1 del último golpe militar, quedan varios interrogantes en el aire.

¿La historia política Argentina es violenta? Sin dudas que el proceso analizado se vio marcado por una creciente violencia, favorecido por la bipolaridad mundial y el clima esperanzador de la revolución cubana. Lo cierto es que a lo largo de los constantes golpes y la opresión de los derechos durante los terrorismos de estados, el pueblo se cansó. La lucha constante luego del derrocamiento del peronismo fue justificada, movimientos de protesta como el recordado Cordobazo fueron hechos que mostraron la unión del campo popular. Algo ausente por estos tiempos.

Lejos de plantear la teoría de los dos demonios, conjetura facilista que busca tapar una época, es necesario entrar en un debate, la izquierda debe cuestionarse los errores del pasado. ¿Los operativos armados se le escaparon de las manos? ¿Por qué utilizar métodos violentos durante un proceso democrático? Ernesto Guevara exponía en La Guerra de Guerrillas: “Donde un gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos una apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de la lucha cívica”.

Otro interrogante es la falta de identidad de Mar del Plata. A lo largo del informe quedaron demostrados los grandes hechos que sucedieron en la ciudad y de los que poco se habla. Los Juicios por la Verdad son intentos de sacar a la luz estos acontecimientos pero el sistema republicano no ha sido democrático por largas etapas. “Mar del Plata era el epicentro de una desviación militarista”[5], la cercanía con Buenos Aires, la gran actividad estudiantil, la creciente participación obrera y una sociedad históricamente conservadora; hicieron posible una mezcla de enfrentamientos y un punto clave para el status cuo dictatorial.

El último cuestionamiento que hay que plantearse es: ¿Cómo hacer memoria? Setentista no es acordarse de los 30.001 muertos – desaparecidos por la dictadura - es recordarlos construyendo la historia y debatiendo estos períodos (como lo harían ellos). Para hacer reminiscencia hay que comprender que la causa es una y las divisiones por intereses políticos no pueden ser superadoras de objetivos.

[1] Delitos de Lesa Humanidad por Carlos Bossi
[2] Entrevista realizada a Carlos Bossi por el autor
[3] Entrevista realizada a Susana Méndez por el autor
[4] Entrevista realizada a Susana Méndez por el autor
[5] Cita extraída del artículo “A vencer o morir en Mar del Plata” Juan Carrá

Diego Malbernat (colaboración Carolina D'Alessandro)

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