martes, 17 de febrero de 2009

Crónicas de un ingreso anunciado

Enero comenzó en Mar del Plata y, con él, se inició la oleada de turistas en la ciudad, el caos, los variados espectáculos, las notas periodísticas sin contenido y la pantomima de algunos funcionarios. Figurita repetida.

Mientras, miles de personas acuden a las playas para disfrutarlas, otras tanta no. No pueden porque están pensando ¿qué comer al otro día y cómo hacer para poder salir de esa situación de pobreza? Lo que queda de la clase media mira, en muchos casos, para otro lado cuando le hablan de la indigencia.

Nuestras niñas o niños nacen en una situación de desolación y de desesperanza total. Un ambiente en donde los juguetes no existen y son reemplazados por las cucarachas que abundan en la zona. Los perros sufren de desnutrición y las ratas son los mejores animalitos para correr.

¡Tengo hambre! le dice la nena constantemente a la madre, mientras recorren la ciudad en las changas que pueden conseguir. Hambre, una palabra que predomina por esas zonas, término que todo el mundo dice pero no todos padecieron. Cae la noche, mientras unos disfrutan de la bella luna, otros duermen en el piso mirando el cielo. Y cómo no recordar cuando llega la lluvia, las abuelas se apresuran y abren el paragua, mientras en la otra cara de la ciudad tratan los más pequeños de dormir entre los colchones mojados y el incesante ruido de las goteras.

Así es como viven las personas que el jueves 15 se trasladaron desde sus casillas hasta Friuli y la calle 47 para ingresar a las viviendas del Plan “Dignidad”. Residencias que no tienen puertas, no tienen gas, luz y otros servicios básicos. Casas que el municipio nunca terminó. ¿Qué sucedió ese jueves? ¿Cuál es la situación de las casas? ¿Cómo transcurrieron los días posteriores? Interrogantes que nos hicimos y logramos resolver.

Jueves 15: ¡Welcome!

Todo comenzó ese preciso momento. Ese instante en que los vecinos se decidieron a cambiar su crítica situación. Cansados de esperar respuestas, se levantaron con ganas de darles un futuro a sus hijos. Alrededor de las nueve de la mañana, los habitantes del barrio Pueyrredón se instalaron en las casas casi creadas del Plan Dignidad. Al instante del ingreso, la Policía acudió al lugar a la espera de la orden de desalojo.

La resistencia de esas personas, el apoyo de los integrantes del Centro Cultural América Libre, Frente Antirepresivo y otros jóvenes que se acercaron al lugar detuvieron el abandono. Mientras estos hechos de tensión sucedían, el abogado de “los sin techo” utilizó el recurso de amparo para trasladar la causa al juez de garantías Juan Tapia y, de esta manera, demorar la expulsión al menos por un día. A pesar que la orden de desalojo nunca llegó, las fuerzas de seguridad se mantuvieron en el lugar. Se aisló la zona e impidió el ingreso de personas y de víveres.

La tensión aumentó cuando un chico intentó lanzar un bidón de agua hacia el sector de las casas; en ese momento, agentes de policía, según informaron las personas que se encontraban en el lugar, lo empujaron y zamarrearon impidiendo que entregue el bidón. Así transcurrió el primer día, caldeado pero con esperanzas…

Viernes 16: La decisión del juez 

El día de la incertidumbre, todo era confuso, las preguntas creaban una nebulosa: ¿qué va a suceder? Sí la orden de desalojo llegaba, la situación se convertiría en un caos y la violencia se haría de la partida. Sí el juez definía por terminar con el aislacionismo policial, los vecinos harían del sueño de tener una vivienda digna, una realidad.

El sol comenzaba a esconderse y las palabras del juez se hicieron escuchar en el predio: La orden de desalojo era nula, el proceso legal para que sus casas sean definitivamente suyas continuaba y la policía abandonó la zona. Entre abrazos y llantos se respiraba la primera victoria.

Semana siguiente: La construcción del mañana

Miércoles 22: Altos pastizales rodean al barrio en construcción. La atmósfera estaba calma a diferencia del jueves pasado, pero aún sentíamos dentro de las casas, sin aberturas, que el aire de lucha no se había disipado. Sin complicaciones, accedimos a una de estas viviendas precarias para que sus habitantes pudieran esclarecernos la situación en la que se encontraban. Una de las tantas mujeres que se hallaban frente a nosotros tomó la
 iniciativa diciendo: “Nosotros estamos reclamando lo que es nuestro. Vivimos en malas condiciones y queremos lo mejor para nuestros hijos, hay gente que alquila y no tiene en donde vivir. Estaba abandonado, por eso lo tomamos, para habitarlo y arreglarlo.” Las
 declaraciones continuaban entre mate y mate, y a medida que los minutos pasaban no hacía falta escucharlas, sus rostros expresaban sufrimiento e indignación.

“Ya estamos cansados los que estamos acá, pero hace más de un año que nos tienen dando vueltas, diciéndonos que las viviendas que hay son para los de la Villa de Paso. Ya hay más de 70 casas terminadas y no las
 quieren entregar a nadie”. 

A través de los medios, los funcionarios expresaron que las viviendas pertenecían a la ex-Villa de Paso, pero la vecina dijo: “Las personas de allí hablaron con nosotros y no quieren tener ningún problema, es más nos apoyan”. Con el último mate de la ronda les preguntamos qué soluciones les brindaron las autoridades y la bronca volvió a manifestarse: “lo que nos ofrecen es limpiar el arroyo, pero eso lo tienen que hacer todo el año, es su obligación; aunque lo hagan cuando llueve igualmente nos seguimos inundando y no recuperamos nada, porque perdemos las heladeras, los televisores, los colchones, los muebles”.

Las últimas palabras que retumbaron en esas cuatro paredes fueron simples, pero lograron resumir los deseos de esas personas y la actitud que tomarían en los días siguientes: “Acá vamos a seguir firmes, porque lo único que queremos es un barrio donde nuestros hijos puedan vivir bien, tampoco queremos que nos regalen nada, que nos den cuotas para pagar las viviendas”.

Las palabras de la funcionaria:

María del Carmen Viñas, Secretaria de Desarrollo Social, declaró para un medio de Mar del Plata sobre las posibles soluciones que podrían brindarles a los vecinos del barrio General Pueyrredón. Las respuestas se dieron el 15 de enero en el complejo de viviendas del Plan Dignidad ubicado en Friuli y la 47. La funcionaría afirmó: “las casas tienen nombre y apellido de otras familias de Villa Paso que se encuentran en la misma situación que ellos”. En marzo, mes en el cual se produjo la primera toma de las viviendas de Friuli y la 47, pudieron otorgarles una solución a doce familias del barrio General Pueyrredón, quienes eran las más carentes.

Por otro lado, acordaron con el resto que iban a formar parte de un registro permanente de vivienda habitacional, cuando se terminen de construir las 700 casas de este plan. “Nosotros no creemos que la solución a un problema de años sea ocupar casas de otros”. Finalizó la entrevista diciendo: “cuando desalojen las viviendas veremos quienes están dentro del registro para saber a quién le corresponde y a quién no; en el medio podemos trabajar con Plan hábitat para las viviendas que tengan mayores problemas“.

Lo actual: Incertidumbre

En estas semanas se estuvo trabajando en la preparación de la denuncia del caso de la "Asamblea de los Sin Techo", ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En esta denuncia, se peticiona que dicha Comisión tome medidas urgentes en caso de llevarse adelante una orden de desalojo, sin que el Estado les de una garantía de acceder a una vivienda digna.

Uno de los vecinos agregó: “Lo más lógico es quedarnos ahí a esperar una solución. Pero si llegan a firmar un desalojo vamos a dar una buena pelea, por parte de la asamblea.”

Entre los tantos rumores que hicieron circular los funcionarios públicos, uno de ellos fue que los vecinos del barrio General Pueyrredón no se prestaban para la discusión. “En algunos medios, ellos dijeron que nosotros no nos prestábamos para el diálogo, el diálogo estaba, el tema era que nosotros les pedíamos viviendas dignas y ellos nos ofrecían limpiar el arroyo y sacar las ratas”.

Sin embargo, la "Asamblea de los Sin Techo" exigía pruebas concretas sobre la finalización de las obras mediante informes de la situación del Plan Dignidad, de la asignación de partidas, de la licitación y los antecedentes de las empresas constructoras y de la “ONG Trabajar”. El Municipio no presentó las pruebas, ¿desprolijidades? ¿Desinterés? Cualquier respuesta está condicionada por la injustcia. ¿Cómo terminará esto? la fiscal que atiende la causa, Graciela Trill, volvería a presentar una orden de desalojo ante el Juez Tapia, “aunque esta vez contemplaría elementos que garanticen la integridad física de los vecinos. Así, se entiende, la justicia busca un desalojo pacífico” (El Atlántico, 3 de febrero de 2009).

Las casas del pueblo

Muchas son las personas que están trabajando y apoyando. Entre ellos, el Centro Cultural América Libre que realiza actividades para difundir la situación: radio teatro, afiches, obras teatrales, música, colaboraciones y proyecciones de videos. Dos jóvenes de allí nos contaron su colaboración con los "sin techo": “Lo que nosotros fuimos aportando fue la experiencia de haber vivido lo que fue la toma del centro cultural y la manera en que nos fuimos organizando. Trasladar nuestra experiencia de militancia y lucha a estos compañeros que habían tenido un primer intento de toma en marzo del año pasado, que había sido frustrado rápidamente por la falta de organización”.

No sólo ellos se sumaron a esta lucha, "el Frente Antirepresivo" fue una de las organizaciones que desde lo legal aportó muchísimo... la radio De La Azotea, periodistas y compañeros particulares desde sus lugares se movieron generando contactos, datos y relaciones, logrando así armar un bloque bastante grande”. Para finalizar nos adelantaron sus próximas tareas: el miércoles 11 realizarán en el complejo números de circo, teatro y canto para lograr integración y otorgarle acceso a este tipo de actividades a las personas del complejo habitacional. “Es nuestra forma de aportar, de colaborar, de ser solidarios y de apoyar esta lucha que es justa.”

Conclusión: La jugada mediática

La segunda Mar del Plata, la que se trata de ocultar pero resiste y la misma que relegó la Copa Davis, en la inversión de obras públicas y demás, es la ciudad que está a punto de ser desalojada.

Fracasó la mediación y la expulsión de los vecinos parece ser un hecho. Mientras se espera por la orden del fiscal, los medios masivos de comunicación de la ciudad parcializan la información y hasta la manipulan. Hablar de toma de viviendas, de desalojo pacífico, ¿qué desalojo es pacífico? No hablar de la situación de los vecinos, acusarlos de drogadictos u ocultar lo que pasa es no llevar la verdad a la ciudadanía.

¿Cómo se resiste con este panorama? El apoyo de agrupaciones y movimientos culturales son claves para generar la contra información. Los responsables deben dar solución a los problemas que viven las personas del barrio Pueyrredón, pero no con una propuesta que sea parte de sus obligaciones cotidianas: tareas de desratización, desmalezamiento, limpieza del arroyo Las Chacras, materiales de construcción e inscripción. 400.000 dólares se iban a destinar a las viviendas. La construcción comenzó pero nunca se terminó. ¿Dónde está esa plata? Las empresas constructoras son 2: Transervis y ME.

¿Cómo se puede negociar la desesperación de personas que no tienen donde vivir? Sólo los que tienen la panza llena y calentita logran comerciar el futuro de niños. La gente ingresó a las viviendas por desesperación, buscando un futuro mejor para sus hijos. No es una toma, es una solución, no es un desalojo pacífico es un sespojo violento y cruel. Si “hay muchas casas sin gente y mucha gente sin casas” ¿por qué no se las otorgan? 

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